Devoción extrema.
Devocionales diarios de historias de CREYENTES ANTIGUOS Y MODERNOS. Que lo sacrificaron todo por Cristo. De los coautores de LOCOS POR JESUS.
El reto extremo ¿Está dispuesto a aceptar el reto. Entonces abra este libro y lea solo una de las trescientas sesenta y cinco historias verdaderas de hombres y mujeres que entregaron por completo sus vidas a Cristo. Vea si este no es diferente a cualquier otro libro devocional que leyera jamás.
Los seguidores comprometidos a Jesús pagan un precio, y los seguidores extremos a menudo pagan el precio máximo. La Voz de Los Mártires, los coautores del libro de mayor éxito en ventas Locos por Jesús, le ofrece un libro de devocionales diarios lleno de historias de valentía, compromiso, confesión y compasión: un precio requerido; un precio pagado.
En una era de extremos, encuentra fe, fortaleza, aliento y esperanza a través de las historias de creyentes de todo el mundo, desde siglos atrás hasta el presente. Estos hombres y mujeres, tanto jóvenes como ancianos, fueron hasta el límite extremo de la devoción humana.
Cada historia es verdadera. Cada historia es inolvidable. Cada historia es extrema. Cada historia cambiará su vida.
Acepte el reto hoy y véalo usted mismo.
TESTIMONIO DEL LIBRO DEVOCION EXTREMA.
Perdón extremo. Rumania. DEMETER
Demeter sufrió por muchos años en cárceles comunistas. Se mantuvo fuerte de espíritu durante su encarcelamiento, pero su cuerpo comenzaba a agotarse. Había un cierto carcelero que divertía pegándole a Demeter en la columna vertebral con martillo, lo cual lo paralizó para siempre. Sin embargo, la actitud semejante a Cristo de Demeter nunca titubeó, y al final lo pusieron en libertad.
Veinte años más tarde, escuchó a alguien tocar a la puerta de su hogar. Se asombró al ver parado delante de él al mismo carcelero que años antes le pegó con tanta crueldad en su columna vertebral y lo paralizó. Todavía Demeter no titubeó en su expresión de fe.
Aún antes que Demeter lo saludara, el antiguo carcelero dijo: “Soy consciente que nunca recibiré el perdón por lo que le hice a usted. Fue demasiado atroz. Aún así, por favor, solo escuche mis palabras de disculpa y después me retiraré”.
Demeter hizo una pausa por un momento mientras con compasión y asombro al hombre. Él contestó con suavidad: “Durante veinte años he orado por usted todos los días. Lo estaba esperando. Hace veinte años que lo perdoné. Si estamos dispuestos a mostrarle amor y perdón a todo el mundo, aun a los que nos han herido, el amor de Cristo logra conquistarlo todo.
De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Colosenses 3:13
La mayoría de las personas nunca sufrirán tormento físico a propósito. Sin embargo, las heridas que otros nos infligen emocionalmente pueden ser devastadoras. Recuerdos de palabras crueles, la traición de un amigo, un divorcio amargo, quizá permanezcan con nosotros toda una vida. Sentimos la tentación de guardar rencor o hasta quizá de tomar venganza contra el ofensor. El perdón no es algo natural para nosotros, pero es inseparable de la naturaleza de Dios. Si hemos probado de la gracia de Dios, podemos permitir que otros reciban del perdón de Dios. El perdón no depende de que el ofensor lo pida primero. Es un acto de obediencia, al igual que un acto de fe. Pídale a Dios que abra su corazón al milagro del verdadero perdón.
Locos por Jesús No1. Historias de aquellos que nunca negaron a Jesús: Los supremos “locos” por Jesús.
“Más amor por ti”. Pastor Kim y su congregación. Corea del Norte. 1950.
Por varios años, el pastor Kim y veintisiete de su redil vivieron en túneles bajo tierra hechos a mano. Los comunistas descubrieron que los cristianos vivían bajo tierra cuando estaban construyendo una carretera.
Los guardias los sacaron del escondite y los presentaron frente a una multitud de 3.000 personas en la aldea de Gok San, donde se llevaría a cabo unas ejecución pública. Dijeron a los cristianos: “Nieguen a Cristo o morirán”. Pero los creyentes rehusaron hacerlo.
Entonces el oficial comunista a cargo de la ejecución ordenó separar del grupo a cuatro de los niños y prepararlos para ser ahorcados. Con sogas amarradas alrededor vde sus pequeños cuellos, el oficial les ordenó nuevamente a los padres que negaran a Cristo.
Ninguno de los creyentes negó la fe en Cristo. En vez de eso le dijeron a sus hijos: “Muy pronto nos veremos en el cielo”. Los niños murieron calladamente.
Entonces el oficial a cargo ordenó que trajeran una apisonadora, y obligó a los cristianos a que se acostaran en el camino. Mientras el motor de la máquina aceleraba, el oficial les dio una última oportunidad de retractarse de su fe en Jesús. Nuevamente los creyentes rehusaron hacerlo.
Tan pronto la máquina comenzó a moverse lentamente, los cristianos comenzaron a cantar un himno que a menudo cantaban juntos. Mientras sus huesos y sus cuerpos eran aplastados bajo el peso de la inmensa apisonadora, de los labios de los creyentes se podían escuhar las siguientes palabras: “Más amor por ti, oh Cristo, más amor por ti”.
ASI COMO ESTOS TESTIMONIOS HOY DIA MUCHOS HOMBRES Y MUJERES SIGUEN MOSTRANDO SU VALOR Y SU SEGURIDAD EN CRISTO A PESAR DE LA GRAN OPRESION Y PERSECUCION A SUS PROPIAS VIDAS.